Te odio Anna


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gender equal opportunity or representation

Te odio Anna

 Siempre me intrigó esto: ¿Por qué demonios Anna no se arrepintió un instante antes? Lo sé, no tuve que decir demonios, pero de verdad nunca entendí eso.

 Fue hasta hace unos pocos años que releí y comprendí en parte a Tolstoy, la primera vez que lo leí no pude terminarla, creo que era demasiado joven. Esta vez recuerdo que la discusión de leer o no, la vida de Anna partió de que llego a mis manos una serie de 4 libros escritos por Sthephanie Mayer[1]. La discusión se centraba en que “impregnarse” un neologismo de la misma escritora es igual de ridículo que “puchico” ¡ja, ja, ja,! es prácticamente imposible en la vida real, la persona que defendia a capa y espada a Mayer, en tono irónico me ridiculizó dando tres ejemplos claros. En primer lugar mencionó a Platón seguido de Dante de los que no voy a hablarles, el tercero que mencionó fue al mismo Tolstoy. Los tres ejemplos respondían a mi cuestionamiento, no hace falta decir que perdí esa batalla. Pero de esa cuenta volví a retomar a Anna Karenina, quise tratar esta vez comprender las razones que motivaron a que Anna tomara esa decisión.

 Tolstoy arranca en 1874 justó en los años en los cuales una importante escritora firmaba su libro “El molino del Floss”[2] con un pseudónimo masculino, otro hecho importante sucedió 27 años antes, cuando se publicó en mi opinión la mejor novela que he leído en vida y pasó desapercibida por los intelectuales y la sociedad de esa época, porque el autor fue Emily Brontë[3], una mujer. Ya para finales de ese siglo se documenta un caso de represión de trabajadoras en Nueva York un 8 de marzo, en febrero 1909 se celebra por primera vez un día dedicado a la mujer, en las principales ciudades de Europa en esos años cobraba auge el derecho del voto femenino y es precisamente en 1917 luego de abdicar el zar Nicolás II, que el gobierno provisional ruso dictaminó e instauro el derecho de las mujeres al voto. Aunque en una de las regiones de Rusia que hoy se conoce como Finlandia tenían una década de votar y ser electas.

 Sabemos que entre “sembrar y cosechar” existe un “regar y esperar” es por ello que creo que los acontecimientos que surgieron en el siglo XIX fueron precursores de lo que hoy día vivimos, y si contamos los años desde que el mundo conoció a Anna hasta el día en que las mujeres rusas tuvieron derecho al voto se pueden contar 43. A las guatemaltecas les tomó más tiempo, fue hasta 1945[4] cuando al fin tuvieron el derecho de ir a las urnas con la limitación de que tenían que saber leer y escribir, es decir nos llevó 28 años más. Por decir uno de los avances que han ocurrido desde que Tolstoy escribió sobre Anna.

 Sobre y Anna, podemos decir además el trato diferenciado de toda la sociedad, veíamos como Vronsky era aceptado y podía convivir con sus amigos a pesar de que este estaba cometiendo los mismos pecados (si se puede llamar así) por los que ella era acusada.

Sin duda la doble moral de la sociedad, hasta el día de hoy perdura, llevándonos al dilema de que lavar la ropa, los trastes, barrer, trapiar, cambiar los pañales a los hijos, cocinar, etc. sean prácticas exclusivas de las mujeres y qué lanzar piropos machistas, insultar, ser mujeriego, engañar aún hoy se consideren prácticas normales de los hombres. No hay duda que el tipo viejo del comercial del detergente titulado #lavemosjuntos se culpe, pero en realidad debería representar a tanto hombres como mujeres de toda la sociedad, porque es con las actitudes desde la forma en el trato, la forma en la manera en que se vive, la manera en que tratamos a los demás en como podemos contruir una mejor sociedad.

 El mismo Tolstoy nos explica que el ser humano para realizarse debería trascender de lo material, económico, social a una realización espiritual en la que establece que todos debería ser iguales, por eso Constantine a pesar de haber formado una familia, a pesar de haber tenido éxito en los negocios, de trascender en el ámbito social, no es hasta cuando acepta que la igualdad entre los seres humanos que él se siente realizado. Por lo cual si queremos trascender como sociedad debemos inculcar valores que garanticen que el trato de las mujeres sea igual al trato de hombres, no basta con lavar juntos, pero es buen inicio para empezar conocer el mundo tan desigual de las mujeres.

 En cuanto a la sociedad guatemalteca, el trabajo es el doble de duro, porque debemos reconocer que el problema es estructural y viene desde la misma era en que fuimos conquistados, la religión cristiana que se nos impuso también trajo consigo un patriarcado que hasta el día de hoy persiste, y no es que la religión sea buena o mala, pero por supuesto no ayuda. Sólo en la última década observamos índices de violencia contra la mujer elevados, se asesinan 1.84 mujeres al día y el índice de homicidios violentos contra mujeres se fija 9.12 a 9.23 muertes por cada mil mujeres[5], una cifra elevada respecto a la media mundial, y no digamos de la meta moral que tenemos como sociedad. La tarea es grande, porque esta es sólo una arista del problema en general, si consideramos que la probabilidad de que una niña vaya por agua es el doble que la de un niño en el área rural[6], si consideramos que es el abandono escolar es más alta entre niñas que niños en la primaria. Si, estamos cambiando pero parece que no lo suficiente para crear los verdaderos cambios que necesitamos como sociedad.

 Se celebra el 10 mayo, el 14 de febrero, el 8 de marzo el 25 de noviembre como fechas emblemáticas de las mujeres, en mi opinión todas esas rosas, los chocolates, los días libres sólo para mujeres, los comentarios sexistas y otros ritos similares vacían de contenido a este espacio político que nace de diversas movilizaciones locales que lograron establecer un diálogo global desde hace más de cien años y que han convertido estas manifestaciones en un movimiento mundial. Este vaciamiento provoca olvido y distracción de una problemática social recurrente, y contribuye a la inacción.

 Con lo anterior no quiero decir que todas las personas deben celebrar este día o que no lo hagan. Tampoco quiero decir que la única forma de participación sea la movilización en las calles. Creo que hay muchas formas de involucrarse activamente en este espacio político para quienes tengan interés, una buena idea nos la da el viejito, lavemos juntos, pero no nos quedemos allí. Lo que quiero decir es que la felicitación en el sentido descrito anteriormente lo banaliza y anula su razón de ser.

 Celebremos que hoy todas las mujeres guatemaltecas tienen formalmente el derecho al voto, pero recordemos que en términos reales no todas pueden ejercerlo. Discutamos lo que las afecta, lo que las beneficia, y lo que queremos cambiar de la estructura social. Hagamos lugar para la organización y acción política colectiva en nuestros grupos sociales. Hoy es un buen día para ello.

 Confieso que para mí cualquier día lo es. Esta conciencia es parte de la herencia política de esas mujeres, y eso es algo que yo definitivamente celebro hoy, porque desde hace mucho las mujeres han sido lo mejor que nos ha pasado a nosotros los hombres.

 No sé porque demonios Anna no pensó un segundo antes en arrepentirse, quizá nunca lo sepa, Odio a Anna por arrepentirse un segundo antes, sin embargo reconozco que si lo hubiera hecho, el cambio en el mundo se hubiera retrasado más, odio a la adorable Anna porque ella tuvo el valor de luchar por su amor y se enfrentó a todos. Odio a Anna porque las mujeres y los hombres sólo bajo un ejemplo tan dramático como el de ella, nos dimos cuenta que hemos estado haciendo las cosas mal durante más de dos mil años.

 

[1] Mayer, S. Serie Crepúsculo. Ed. 2009.

[2] Eliot, G. El molino del Floss. Ed. DeBolsillo. 2004.

[3]Libros Eternos para la Juventud. Brontë, E., Cumbres Borrascosas. Ed. 1969. México D.F.

[4] Camila Alarcón, ASIES. Consulta 2011.

[5] Datos ICEFI y PNC.

[6] Línea de base MANCATITLAN, realizado por Organización DIHA.

 

¡Boda!


¡Buena tarde!
 El día de hoy es importante en la vida de dos queridos amigos, siempre he afirmado que el paso del tiempo es benevolente y la muestra de esto es la unión de   Gaby y Jorge, misma que viene acompañada de ternura, pasión, de muchas alegrías, como también de tristeza, dolor y quién sabe cuántos más sentimientos. En presencia de ustedes y mía hoy vemos que el tiempo nos detiene para conmemorar este día, que seguramente para ellos estará lleno de recuerdos.
 Recuerdo, que cuando Cheshire, el gato que imagino Lewis Carroll, responde a la pregunta de Alicia
-¿Podrías decirme por favor, qué camino he de tomar?
Éste respondió
-Depende mucho del punto a donde quieres ir.
 Y es que el gato además de tierno y con  singular sonrisa, también era un gran sabio, y pues ese es el caso de esta tarde, aunque la pregunta fue hecha hace varios meses y la decisión fue tomada por lo civil la semana pasada y hoy la eclesiástica, conviene meditar que esta boda conduce a un camino en el cual prevalece la vida en pareja. Seguro estoy que cuando Jorge tenga una noche de oleajes torvo, Gaby será el faro vigía que lo atraerá por su luz fantástica y encantadora que la caracteriza. Y estoy convencido que de igual manera sucederá si digo “y viceversa”, por lo tanto retomaraán el camino, ese que señala Cheshire.
 Un gato muy sabio, ciertamente.
 Siempre me gustó ese gato me parece genial esa costumbre que tiene de desaparecer, dejando sonrisas. Claro que a diferencia de las de él, que quedaban colgadas de una rama,  las de ustedes lo hacen a diario en todos lugares, creo que en el fondo es lo mismo, ¿no?
 Aunque también estoy de acuerdo con aquel que diga que por aquí hay más de un gato dejando sonrisas.
 Bueno, lo que en realidad quería decir, es que me alegra mucho que esta pareja se espose en este día tan especial (Por cierto pira, para mi fortuna gano el Madrid), bueno pero dejando atrás el fútbol (Qué golazo de Ronaldo, verdad), no de verdad, Jorge y Gaby me siento honrado de conocerlos y les deseo toda la felicidad del mundo, ¡se la merecen!

Ciego Dios


Ciego Dios
Así te ves mejor, crucificado.
Bien quisieras herir, pero no puedes.
Quien acertó a ponerte en ese estado
no hizo cosa mejor. Que así te quedes.
Dices que quien tal hizo estaba ciego.
No lo digas; eso es un desatino.
¿Cómo es que dio con el camino luego,
si los ciegos no dan con el camino?
Convén mejor en que ni ciego era,
ni fue la causa de tu afrenta suya.
¡Qué maldad, ni qué error, no qué ceguera…
Tu amor lo quiso y la ceguera es tuya.
¡Cuánto tiempo hace ya, ciego adorado,
que me llamas, y corro y nunca llego…!
Si es tan sólo el amor quien te ha cegado,
ciégueme a mí también, quiero estar ciego.
Fuente: Alfredo R. Placencia (1875-1930), Poesía completa (Prólogo de Ernesto Flores), FCE, México, 2011.

¡Excusas!


 

Como han visto últimamente no he podido escribir constantemente, esto se debe a que he adquirido nuevos compromisos laborales y sociales, el tiempo ha sido justo, a duras penas para completar lo necesario. Tengo que reconocer que el último post que recién publique lo escribí hace varias semanas, unas seis al menos, imagínense entonces lo ocupado y ajetreado que he estado. 

En mi escritorio, tanto en el de la casa, como el de la oficina no caben más papeles, siento en ocasiones que no voy a terminar nada y sin embargo, poco a poco voy, despacio porque urge, como acuñaría la sofisticada y bien querida Jeniffer, aunque lo cierto del caso,  es que los he dejado a ustedes a la deriva, abandonados. Y por lo tanto debo manifestarles mis disculpas y espero sean generosos en sus amonestaciones. 

Me gustaría escribirles de lo mucho que me divierto en mi trabajo, me parece divertido, también que estos últimos meses me he enfermado en varias ocasiones (supongo que el estrés, es factor clave). Qué estoy interesadísimo en escribirles una nota acerca de las ventajas de usar un muestreo en contraposición de un censo, con ejemplos claros y contundentes dadas en las vísperas de las elecciones presidenciables de Guatemala, he aplicado varios tamaños de muestra y ustedes verán el valor de dicho trabajo, que por demás ha sido angustiosos.

Me complacería y querría además contarles de las miles de charlas intensas que he tenido, de los desamores que he pasado y como he podido sobreponerme, de cómo cada día me levanto con una sonrisa, esperando que yo pueda ser mejor y que ustedes puedan opinar lo mismo. Me encantaría contarles de las obras que he podido disfrutar, de las galerías de arte que he disfrutado, de los pasatiempos que ahora tengo. De la labor que hago concurrentemente los días sábados en la mañana y que por mucho me hace ser feliz.

Lo cierto del caso es que ahora mismo en mi casa estoy leyendo tres libros, tengo otros tres sin abrir y tres que encargué y no sé cuando los voy a terminar y cuando empezar, acá en la oficina (lugar de donde les escribo) tengo catorce expedientes que revisar, he revisado seis, ahora mismo estoy tomando café y estoy lleno de dudas, sin embargo debo de decirles que espero poder seguir escribiendo, porque aunque solo una persona me lea, ¡créanme que me siento feliz de ello!

Y como esto es una excusa, espero puedan perdonarme y recordarles que: ¡Esta es una simple opinión!

 

 

 


A propósito de mis zapatos


Julio Cortázar

Julio Cortázar

A propósito de mis zapatos
Hace un par de años cuando al fin descubrí que había un tipo genial llamado Julio, quise de inmediato leer sus veinte cuentos que trataban sobre famas, esperanzas y otros que en ese entonces no comprendí “los Cronopios”, desde ese entonces quise saber más acerca de esos tipos que demostraban una marcada personalidad y que desde luego en ese tiempo, quise pensar que me les parecía. Me tomo varias semanas comprender a ciencia cierta que es un Cronopio, en esa época me hubiera gustado que existiera Wikipedia, al menos en la forma en que hoy se ha desarrollado, buscarlo, leerlo y analizarlo, como ustedes seguramente tienen la oportunidad en este momento o como ya lo han hecho. Lo que trato de decir es que cuando al fin supe que era un Cronopio, se me ocurrió pensar que talvés yo era una aproximación óntica de esos seres.
 
Definitivamente hoy, cuando ha pasado más de una década desde aquella primera ocasión, pienso a propósito que ese libro llegó a mis manos para entender algunas cosas que para ese entonces no tenía claro o talvéz para definir de mi algo, aunque,  “yo no lo sé de cierto”[1].
 
Por algún tiempo definí a los Cronopios como seres incomprensibles y raros, luego pase a formarme la idea de que eran tipos con criterios extravagantes y un poco arrogantes. Luego de mucho tiempo y varias lecturas a los cuentos, encuentro que la definición de un Cronopio, no es necesariamente una cosa, un ente o una mera definición, sino una forma de ver las circunstancias en la vida, como ver la alegría o la tristeza por ejemplo. Entiendo que un cronopio es aquel que ante circunstancias inusitadas, este da un poco más, más que una “fama” o más que una “esperanza”, en Wikipedia[2] se argumenta que un cronopio es una criatura ingenua, idealista, desordenada, sensible y poco convencional. Y creo que todo es verdad, pero quizá Cortázar quiso que fuera así para enfrentar adversidades.
 
Por eso cuando quise escribir mi blog, pensé que debía de llevar un título que llamara la atención y que para comprender el significado, los lectores deberían leer o investigar acerca del tema. Quería que leyeran el cuento “Instrucciones para llorar”, en ese momento llevaba puestos unos zapatos rotos que las circunstancias no permitieron que me los pudiera cambiar, así que me imaginé que un Cronopio tendría que llevar los zapatos rotos, o un calcetín roto, o una playera descosida, o quizá un corazón roto, cualquiera que fuera debía de serlo porque solo los Cronopios pueden salir de esas especiales circunstancias con la frente en alto. Así que pensé que sería bueno denominar este blog en honor a los Cronopios que cada uno llevamos, porqué quizá para mi ese sea el mejor alago que algún día pueda recibir, o porque para ser sincero quisiera convertirme en un Cronopio.
Pero claro; ¡Es una simple opinión mia!
 

[1] Frase de Jaime Sabines y que a este autor le gusta acuñar