La Journée internationale des droits des femmes.: “Les femmes dans un monde du travail en pleine évolution : Planète 50-50 d’ici 2030”.


 

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La Sonrisa de Madonna del Notable Botticelli (una carta de un idilio perdido)


 Imagen

Miércoles 02 de mayo de 2012

San Antonio Aguas Calientes, Sacatepéquez

Querida sonrisa de Madonna del notable Botticelli

Es muy temprano, pero parece muy tarde, en el cielo no se puede ver el Cinturón de Orión se observan otras constelaciones en estas fechas, pronto podré verlas. Desde que conozco esta constelación una de las estrellas lleva tu nombre, también la llevan Majo, Casta, Jenny, Montejo, Jorge, siempre he creído que a mis amigos nunca he de olvidarlos y la mayoría de noches los puedo ver conmigo. Contemplar las estrellas es una cuestión fantástica y maravillosa, y me recuerda que ustedes mis amigos existen y que quizá también puedan recordarse de un tipo como yo. Sin embargo acá estoy tratando de pedir más de lo que merezco, a quién quizá no tenga ninguna obligación de hacerlo y quizá no quiera hacerlo. ¡Quizá no pida nada!

Aún recuerdo el primer día que te vi, si pudieras verme y vieras esta sonrisa, sabrías que te quiero. Debiste haberte visto aquel día, entrando al edificio aquel, junto a tu amiga más cercana en esa época. No puedo negar que el primer pensamiento que vino a mi mente era “lo precisa y maravillosa que te veías y dabas cada paso”. No tengo duda que tu también hubieras perdido el equilibrio, verte así, subir las escaleras en frente de la casita verde, connotaba y hacía que el universo pareciera injusto para los demás humanos, no creo justo que ese momento les fuera negado. No tengo idea de lo que escribo, quizá sea el sueño, quizá sea la promesa que hice hace unas semanas de no volverte a llamar y de tenerte hasta el fin de los días solo como amiga. Realmente no me molesta esa idea, quizá no te parezca que sea un buen tipo, porque quizá nunca te dije nada. Siempre tuve alguna esperanza, pero hoy que estoy a punto de ponerle fin a esta historia, porque has de saber que he soñado contigo, porque has de saber que guardo cada encuentro contigo lleno de alegría, has de saber que le pedí a Dios que pudieras ser feliz y que me ayudara a olvidarte.

Es raro, escribirte una carta, nunca lo había hecho para ti, hay quien piensa que es de las mejores cosas que hago, también hay quienes no lo aprecian. Para ser sincero, también recuerdo el primer día que te hablé, estabas hablando con un querido amigo en las gradas del segundo piso cerca de la decanatura, ese día al fin pude darte un beso en la mejía (bueno tu me lo diste). Con mucha efusión recuerdo el día que en realidad te conocí tu rostro denotó la expresión mas dura que he recibido de alguien, cuando dijeron que nosotros seríamos una pareja para el resto del curso. Sin embargo no me importó, nunca juzgo a las personas sin antes haberlas tratado y fuiste mi compañera de curso, en aquellos días del lejano año 2007.

Creerás que estoy loco, no lo sé. En este momento cuando estoy a punto de ponerle fin a las falsas esperanzas que un día yo alimenté, no importa mucho. No tengo intención de darte esta carta, al menos no por ahora, quizá algún día puedas leerla como yo y te puedas dar cuenta de lo mucho que te quiero y que te ame. Me parece que no he amado a nadie con tanta insistencia a lo largo de mi vida y con tanta discresión. Siempre estuviste para mi cuando te necesité, recuerdo muy bien aquella noche que contestaste, me parece que el primer día del mes de marzo de este año, cuando lloraba por otra persona, tú me escuchaste, me comprendiste y  oraste conmigo, luego quedé dormido… profundamente dormido, y salve aquel maligno día.

No comprendo a ciencia cierta los motivos que me llevan a este punto, como te dije, nunca te escribí, cosa que me parece muy raro. Hubiera querido cambiar eso, pero no se puede y me conformo con empezar a escribirte el día de hoy. Aunque como antes dije, a mi me parece muy tarde, aún si tu puedes considerar que es temprano para ello. Debes estar segura que le he pedido a Dios que puedas ser feliz y que olvides a todos los idiotas que has conocido y que algún día puedas tener muchos bebés y una gran familia y puedas recordarme como tu amigo.

¿Qué extraña fuerza envuelve mi corazón, que deja mis razonamientos hechos trizas y con ello mi voluntad?

Pues bueno mi querida Sonrisa de Madonna del notable Botticelli, te estoy confesando en esta carta que estoy enamorado de ti, no hablo de que me estoy enamorando, habló de que lo estoy y que te guardo un gran espacio en mi corazón, pero quizá esto no sea suficiente. Nunca a lo largo del tiempo ha sido suficiente, ahora mismo he de confesarte que escuchó una de las sinfonías más hermosas que se han escrito, seguramente no la conoces, pero espero que algún día la escuches, es la famosa quinta sinfonía de Chaikovsky, en alguna ocasión escribió sobre ella como ¿Ha comenzado el principio del fin?, en mi opinión, parece más un puente que enlaza lo lúdico con lo real, la tradición con la innovación, la ternura y la agresividad, y mucho más. Y ese es el trance del que ahora me percato en esta interminable agonía que he sufrido, nadie más que yo es culpable de ello y ahora decido parar.

Así de dramático y terrible es mi caso y en esta carta solo quería plasmar mil palabras, que juntas explicaran un poquito lo que siento y que cuando tu las leyeras, pudieras sentir un poquito lo que yo ahora siento. Sin embargo y dada la brevedad de este contexto y el fin de la misma:

¡Solo quiero que sepas hoy que ha pasado tanto tiempo, que te quise, te quiero y que presumiblemente te quiera! Y aunque no creo que no será fácil olvidarte, lo intentaré.

Siempre esperaré por ti.

Ma Chère


Le radeau de la Méduse

“La Radeau de la Méduse” es una pintura al óleo realizada por el pintor y litógrafo francés del romanticismo Théodore Géricault entre 1818 y 1819, actualmente se encuentra en el museo de Louvre.

 

J´espère que tu vas bien. Je suis à Paris
J´observe « La Radeau de la Méduse ». Je vois les survivants
qui sont restés à la dérive deux semaines.
Je me sens aussi mal que les survivants.
Je suis dans la ville de l´amour sans toi.
Je me sens à la dérive. Je n´arrête pas de penser à toi.

 

À bientôt !

Yefrin


Mi abuelo decía…

frases2bde2bdecepci25c325b3n2bde2bla2bvidaUna vez regresando de aporrear frijoles de una montaña, mi abuelo cuando vió que había caído junto al caballo, nos dijo a mi primo y a mi ¿Porqué caemos?, mi primo respondió una tontería, yo por tonto calle, el caballo se levantó. Mi abuelo me miró y nos dijo que no olvidáramos cada vez que cayéramos, que la única razón para caernos, era para levantarnos, el tiempo ha hecho mella en mi, en mi vida no he dejado de caer, una y otra vez, incluso con la misma piedra. Pero hoy es diferente.

Días atrás bebíamos café y platicando con una amiga, le dije que un idilio me había roto el alma, pero me respondió diciendo que eso no era cierto, yo ya tenía el alma rota. Mi amiga por supuesto, que parece que me conoce mejor que yo mismo, siempre tiene la razón y está vez también, yo agregaría que en un estricto orden metafórico-temporal “Yo, ya tenía el alma rota”.

Y es que hablar de las cosas rotas es complicado, porque uno no sabe por dónde empezar. Si pudieras tener la perspectiva de un águila seguramente sería más fácil, pero tú estás abajo, donde se juega, donde incluso estas jugando y aquí es mucho más difícil. No sabes cómo explicar si lo que estas sufriendo es porque tú eres malo o porque la vida in-situ es mala. Creo que es absurdo pensar que las cosas se pueden clasificarse por “bueno y malo”, desde mi punto de vista, mi edad y las cosas que me enseñaron en casa, creo que las cosas no son ni blancas, ni negras, siempre las he visto en una escala de grises.

Pero inicié diciendo que hoy es diferente, porque cuando te sientes como yo y ves que nada te sale, ves que no aprendes, caes en los mismos hoyos, pienso que la respuesta no está afuera, en la vida. Me gusta mucho pensar que la vida es bella y que efectivamente es el camino a Itaca lo que te define, pero también creo que Ulises hubiera querido en algún momento sufrir menos dolor para regresar a casa, no quiero decir que Ulises hubiera querido cambiar algo, sino sólo sentir menos. Y quizá ese es el punto de mi vida, siempre he confiado en las personas y siempre he dudado de ellas y pongo mucha esperanza en ellos, pero hasta hoy luego de reflexionar los últimos hechos de mi vida, no había perdido las esperanzas. Pero como siempre he dicho, no todo es completamente negro, hoy en estas circunstancias he creído en algo superior a mí, en algo que me sujeta y eso voy hacer, levantarme.

Quiero aferrarme a pensamientos de mi abuelo, caigo para levantarme, sé que las fuerzas de adentro hacen falta, pero pedir ayuda a lo alto es verosímil y de verdad necesario. Sé que mañana también voy  a volver a caer, porque esa es la naturaleza humana, sé que mañana me pueden partir de nuevo el corazón, pero sé que mi alma va a estar bien, que esta sanando, sé que volveré a tener sueños, aventuras, amores y desamores.  Por eso hoy es diferente, porque hoy siento que no estoy solo y por mucho que me sienta perdido, sé que mañana voy a estar mejor.

 

 

El que espera una llamada


Santa Lucia Cotzumalguapa, lunes 8 de julio de 2013

 Querida Jeammy. ¿No es con un “querida” como empiezan todas las cartas? Podría haber usado cualquier otra palabra y pegarla a tu nombre, pero cada día que pasa estoy más convencido de que tú nombre también es parte de esa particular frase y no las puedo separar. Podría decir “querida luz de mis ojos” o “querida ninfa” o sencillamente “querida”, hasta ese punto no estaría mintiendo, y en el reglón siguiente contarte las cosas que pienso cuando estoy solo junto a mis libros, o cuando estoy triste, o cuando estoy alegre, que son más, o en esencia contarte las razones que me llevan a escribirte esta carta ¡la tercera! la segunda que te entrego.

 No sé ni dónde vives y ni si quiera sé si tu nombre en realidad se escribe así “Jeammy” podría ser “Yaimi” o “Jeimy” en los nombres propios no hay reglas, en fin, solo pretendo contarte las razones que me motivan a escribirte de nuevo, me intriga en realidad tu respuesta a la primera de mis cartas, me intriga saber si la leíste o no, o si la leíste de noche, o si cuando la leíste te reíste o te dio rabia, me intriga saber si la leíste una vez o la leíste varias veces. Ese tarde en cambio, solo, esperé que tuviera el valor de poder dártela, acá en la oficina todos te conocen, pero ninguno quiso presentarme contigo (lo cual hubiera sido lo más correcto), sin embargo no me arrepiento. Me intriga saber cuántas veces has sonreído desde la última vez que te vi, me intriga saber si estás bien, me intriga en definitiva “todo de ti”.

 Cuando te di la primera de mis cartas, se me juntaron varias sensaciones: felicidad, asombro, extrañeza, incredulidad. Yo no entendía. Nada encajaba, todo parecía una utopía, todo sonaba a disparate. Y luego cada día que pasaba sin saber de ti, sin poder comunicarme contigo o siquiera poder esperarte a la salida, pensaba que en el peor de los casos pudieras odiarme y no querer saber nada de mí, en el mejor de los casos que pudieras llamar o escribirme al correo. He estado más de diez días pegado al teléfono esperando a que un número desconocido llame y pueda contestar, he contestado a todos los números desconocidos que llaman a mi celular y todos tienen algo en común, no eres tú.

 Estoy escribiéndote con la ilusión de que puedas responderme, me gustan las buenas tradiciones, me gusta cortejarte, quiero pretenderte y escribirte diatribas llenas de palabras bonitas, elegantes, y demás… bueno eso en realidad ya no sería una diatriba, pero la idea es esa. Ahora mismo solo espero verte esta tarde y darte estas palabras que son tuyas. La semana pasada que no vine al ingenio le preguntaba a todo mundo por ti, ya sin disimulo, con desespero. Esa es la fue la diaria realidad.

 Sin embargo la idea simple de que esta carta y el lenguaje que estoy utilizando refleje pasivamente un mundo coherente, importante y objetivo no es aceptable, en mi realidad mis pensamientos son tuyos, mi deseos, mis sueños, mis ganas, todos son tuyos. Pero no estoy seguro de que tu quieras que te pertenezcan. Entonces si no estoy seguro, sino tengo su dirección, si ni siquiera sé como se escribe tu nombre ¿Porqué te escribo una carta que no sé si leeras? ¿Una carta de la cual quizá, voy a ser el único lector? No creas que no me he preguntado mucho qué sentido tiene que yo termine leyendo lo que quiero que oigas.

 ¡Por favor respóndeme!

                                                                         Con mucho cariño Yefrin.