Justicia se escribe con dos erres


Justicia se escribe con dos erres

 

Caso dos erres-. Fotografía AGN

El titulo del post se debe al robo y ultraje que le realicé a la destacada periodista Alejandra Gutiérrez[1], que en su cuenta de Twitter escribió y publicó esa frase, que me gusto y que puse acá en mi blog. El tweet y este post se enfocan en el connotado caso de la pequeña aldea llamado parcelamiento Las Dos Erres de Petén, al norte de Guatemala, en donde se cometió uno de los crímenes más crueles y de lesa humanidad contra sus pobladores. Y que finalmente en los juzgados guatemaltecos se pudo llegar a una sentencia para los implicados hace algunas semanas, quienes fueron condenados por ser hallados culpables de los atroces crímenes cometidos.

 

Para adentrarnos en el contexto y partiendo de la ubicación geográfica de Las Dos Erres, es inminente decir que este poblado estaba próximo a la aldea Tres Cruces, que desde 1981 y en ese entonces estaba envueltos en serios problemas de cuestionamiento por el Ejército de Guatemala. En ese entonces al grupo de guerrilleros se les conocía como Fuerzas Armadas Rebeldes -FAR por sus siglas, hecho importante y que pronto recobra un especial interés en el transcurso de los hechos-. En abril de 1982 en la aldea Josefinos se cometió una masacre, el clima de tensión creció en la región y por el mes de septiembre de ese mismo año las FAR atacaron los cuarteles de la Policía Militar Ambulante y la Guardia de Hacienda, ubicado en la aldea Las Cruces, el comisionado de dicho lugar organizó una Patrulla de Autodefensa Civil (PAC), que quiso incluir a Las Dos Erres, quienes se negaron debido a que debían de vigilar en su mayoría la aldea Tres Cruces y no su propia aldea, por lo cual se negaron. Debido a ello el comisionado difundió que en la aldea Las Dos Erres la gente pertenecía a las FAR, debido a que en los sacos del cofundador de la aldea aparecían las iniciales FAR, salvo que el cofundador se llamaba Federico Aquino Ruano, coincidiendo las iniciales de su nombre con las de las FAR, este hecho puede leerse en el Informe de la CEH[2], tanto como otros actos de genocidio, también se puede ampliar información en el Informe REMHI[3]

 

Luego a estos hechos, ocurre el sanguinario caso el martes 7 de diciembre del año 1982, dentro de uno de los períodos más monstruosos que se vivieron en Guatemala y dentro del conflicto armado interno. El horror perpetrado aquel día llevó sufrimiento a 201 personas que se dedicaban principalmente a labores agrícolas, entre ellos se destaca que la mayoría eran mujeres y niños, quienes no pudieron protegerse y fueron mutilados y sepultados en fosas comunes, Prudencio García[4] explica “Según los hechos establecidos, los soldados -unos 40 kaibiles-, al irrumpir en Las Dos Erres, separaron a las mujeres y niños de los hombres. Estos fueron reunidos en la escuela, donde fueron torturados y finalmente asesinados. Las mujeres con los niños fueron encerrados en la pequeña iglesia evangélica de la comunidad. Después, las mujeres fueron obligadas a cocinar y servir la comida a sus verdugos, antes de ser violadas y asesinadas por estos. Las violaciones y asesinatos se cometieron con especial sadismo, y los cadáveres fueron arrojados a un pozo, utilizado como fosa común. Igualmente, los niños fueron también asesinados y arrojados al mismo pozo.” Además “Salvajismo con las mujeres, incluidas las embarazadas, brutalidad con los niños, incluidos los bebés. Monstruosas mutilaciones masculinas y femeninas, previas a los asesinatos. Empalamientos, personas quemadas vivas, aberrantes formas de asesinar que aseguraban largos días de agonía”.

 

El hecho causa conmoción y un semblante moralista de la peor calaña que pudiera un ser humano cometer, siquiera imaginar, leyendo el párrafo anterior se puede inferir que los seres humanos que fueron víctimas del acto cobarde de 40 kaibiles[5], fueron expuestos, tratados de manera aberrante y de la manera más indigna posible, aún si los límites son improbables para un hecho de tal magnitud.

 

Hasta ahora les conté los hechos de hace 29 años, alguien más escribió que aunque la justicia camina a paso muy lento, siempre llega. Yo en cambió creo y debido a un libro que leí hace varios años de Isabel Allende, que la vida es injusta. Ahora bien la justicia legal para ese implacable caso ha llegado en medio de una fuerte presión internacional en la Sala del Tribunal de Alto Riesgo   de la Ciudad de Guatemala de La Asunción, el pasado martes 2 de agosto, cuando bajo la presidencia de la juez Jazmín Barrios y la juez Patricia Bustamante quién leyó la sentencia y condena en primera instancia equivalente a 6030 años para cada uno de los cuatro implicados, pero según las leyes de Guatemala solo se pueden cumplir 50 años y dado los hechos de lesa humanidad y cumpliendo protocolos y leyes internacionales se añaden 30 años más, por lo cual deberán cumplir al menos 80 años en prisión.

 

A continuación Prudencio García relata uno de los testimonios más aberrantes que pudieran juzgarse y ejemplifica un poco más lo sucedido en el anterior caso “Recordemos un hecho que nos fue relatado personalmente por un ex-miembro del Gobierno del presidente democristiano Vinicio Cerezo. En 1986, al ser nombrado ministro, se le asignó como escolta un antiguo kaibil. Al saber que la hija de este sufría una grave dolencia de la vista, abocada a la ceguera salvo que recibiera un tratamiento muy caro y especializado, el ministro, compadecido de aquella desgracia, insoluble en una familia de muy pocos recursos, le consiguió ese tratamiento en Estados Unidos. Cuando se lo comunicó al padre, recibió esta tremenda respuesta: Agradezco sus desvelos por mi niña, pero sepa que serán totalmente inútiles. Porque lo que le ocurre a mi hija es el castigo que Dios me envía a mí, por las atrocidades que yo cometí con los niños mayas cuando era kaibil”. ¿Qué horrores infanticidas cometería aquel sujeto para experimentar un remordimiento patológico de tal magnitud?”.

 

El tiempo en realidad dirá si en Guatemala estos atroces casos han sido bien juzgados, porque habrá que recoradar que solo se les puede juzgar legalmente, habrá esperar la justicia divina.

 

Pero claro; ¡Esta es una simple opinión!

 


[1] Alejandra Gutiérrez V.; Redactora y miembro de Consejo Editorial de La Revista en Diario de Centro América, Catedrática del curso Periodismo de Investigación en Universidad Rafael Landivar y Coordinadora de Redacción en Revistas de Guatemala.

[2] CEH: Comisión de Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas sobre Guatemala, 12 tomos, 3800 páginas, Caso 31.1999.

[3] REMHI: Recuperación de la Memoria Histórica publicado en 1998 por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala. 1998.

[4] Prudencio García: Investigador de la Comisión de Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas sobre Guatemala, fellow del IUS de Chicago y profesor del Instituto Gutiérrez Mellado de la UNED.

[5] Kaibiles: fuerza de operaciones especiales del Ejército guatemalteco creada en los años 70 y especializada en tácticas de guerra en la selva y operativos contrainsurgentes

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