¡Excusas!


 

Como han visto últimamente no he podido escribir constantemente, esto se debe a que he adquirido nuevos compromisos laborales y sociales, el tiempo ha sido justo, a duras penas para completar lo necesario. Tengo que reconocer que el último post que recién publique lo escribí hace varias semanas, unas seis al menos, imagínense entonces lo ocupado y ajetreado que he estado. 

En mi escritorio, tanto en el de la casa, como el de la oficina no caben más papeles, siento en ocasiones que no voy a terminar nada y sin embargo, poco a poco voy, despacio porque urge, como acuñaría la sofisticada y bien querida Jeniffer, aunque lo cierto del caso,  es que los he dejado a ustedes a la deriva, abandonados. Y por lo tanto debo manifestarles mis disculpas y espero sean generosos en sus amonestaciones. 

Me gustaría escribirles de lo mucho que me divierto en mi trabajo, me parece divertido, también que estos últimos meses me he enfermado en varias ocasiones (supongo que el estrés, es factor clave). Qué estoy interesadísimo en escribirles una nota acerca de las ventajas de usar un muestreo en contraposición de un censo, con ejemplos claros y contundentes dadas en las vísperas de las elecciones presidenciables de Guatemala, he aplicado varios tamaños de muestra y ustedes verán el valor de dicho trabajo, que por demás ha sido angustiosos.

Me complacería y querría además contarles de las miles de charlas intensas que he tenido, de los desamores que he pasado y como he podido sobreponerme, de cómo cada día me levanto con una sonrisa, esperando que yo pueda ser mejor y que ustedes puedan opinar lo mismo. Me encantaría contarles de las obras que he podido disfrutar, de las galerías de arte que he disfrutado, de los pasatiempos que ahora tengo. De la labor que hago concurrentemente los días sábados en la mañana y que por mucho me hace ser feliz.

Lo cierto del caso es que ahora mismo en mi casa estoy leyendo tres libros, tengo otros tres sin abrir y tres que encargué y no sé cuando los voy a terminar y cuando empezar, acá en la oficina (lugar de donde les escribo) tengo catorce expedientes que revisar, he revisado seis, ahora mismo estoy tomando café y estoy lleno de dudas, sin embargo debo de decirles que espero poder seguir escribiendo, porque aunque solo una persona me lea, ¡créanme que me siento feliz de ello!

Y como esto es una excusa, espero puedan perdonarme y recordarles que: ¡Esta es una simple opinión!

 

 

 


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