A propósito de mis zapatos


Julio Cortázar

Julio Cortázar

A propósito de mis zapatos
Hace un par de años cuando al fin descubrí que había un tipo genial llamado Julio, quise de inmediato leer sus veinte cuentos que trataban sobre famas, esperanzas y otros que en ese entonces no comprendí “los Cronopios”, desde ese entonces quise saber más acerca de esos tipos que demostraban una marcada personalidad y que desde luego en ese tiempo, quise pensar que me les parecía. Me tomo varias semanas comprender a ciencia cierta que es un Cronopio, en esa época me hubiera gustado que existiera Wikipedia, al menos en la forma en que hoy se ha desarrollado, buscarlo, leerlo y analizarlo, como ustedes seguramente tienen la oportunidad en este momento o como ya lo han hecho. Lo que trato de decir es que cuando al fin supe que era un Cronopio, se me ocurrió pensar que talvés yo era una aproximación óntica de esos seres.
 
Definitivamente hoy, cuando ha pasado más de una década desde aquella primera ocasión, pienso a propósito que ese libro llegó a mis manos para entender algunas cosas que para ese entonces no tenía claro o talvéz para definir de mi algo, aunque,  “yo no lo sé de cierto”[1].
 
Por algún tiempo definí a los Cronopios como seres incomprensibles y raros, luego pase a formarme la idea de que eran tipos con criterios extravagantes y un poco arrogantes. Luego de mucho tiempo y varias lecturas a los cuentos, encuentro que la definición de un Cronopio, no es necesariamente una cosa, un ente o una mera definición, sino una forma de ver las circunstancias en la vida, como ver la alegría o la tristeza por ejemplo. Entiendo que un cronopio es aquel que ante circunstancias inusitadas, este da un poco más, más que una “fama” o más que una “esperanza”, en Wikipedia[2] se argumenta que un cronopio es una criatura ingenua, idealista, desordenada, sensible y poco convencional. Y creo que todo es verdad, pero quizá Cortázar quiso que fuera así para enfrentar adversidades.
 
Por eso cuando quise escribir mi blog, pensé que debía de llevar un título que llamara la atención y que para comprender el significado, los lectores deberían leer o investigar acerca del tema. Quería que leyeran el cuento “Instrucciones para llorar”, en ese momento llevaba puestos unos zapatos rotos que las circunstancias no permitieron que me los pudiera cambiar, así que me imaginé que un Cronopio tendría que llevar los zapatos rotos, o un calcetín roto, o una playera descosida, o quizá un corazón roto, cualquiera que fuera debía de serlo porque solo los Cronopios pueden salir de esas especiales circunstancias con la frente en alto. Así que pensé que sería bueno denominar este blog en honor a los Cronopios que cada uno llevamos, porqué quizá para mi ese sea el mejor alago que algún día pueda recibir, o porque para ser sincero quisiera convertirme en un Cronopio.
Pero claro; ¡Es una simple opinión mia!
 

[1] Frase de Jaime Sabines y que a este autor le gusta acuñar

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