Los puentes que construimos


Un cuento para Menush

 

1.1_36

Ilustración de Nader Sharaf

Hace un año murió mi mejor amiga. El día de hoy atravesé
un calvario para llegar apresuradamente a la misa, justo un par de cuadras antes de alcanzar a llegar a mi destino, recordé, recordé todo y en el sonoro silencio que el mundo guardó un instante, el viejo campanario anunció el inicio del ritual… al instante escuché a lo lejos “Angelus Domini nuntiavit Mariae”, una helada y fría corriente de aire entumeció cada uno de mis huesos y de pronto empezó a rodear mi mejilla una lágrima que me recordó que nunca le dije lo que de verdad sentía.

-No pude entrar al ritual-.

Sostenido del árbol que florecía de morado por esas fechas, el mundo se caía a mi al rededor, la lluvia no hacia mengua y las gotas empezaron a caer de una en una, de los cielos como de mis ojos, el paisaje era gris y nada en el cielo se movía… A lo lejos un viejo limosnero se resguardaba bajo un dintel de una puerta ancha y de columnas gruesas, el viejo parecía a salvo, aunque más lo estaba el perro bajo la protección de un nylon con muchas ranuras y el abrazo profundo de su dueño.

El frío atizaba más y más, para ése momento se lograba escuchar “Et Verbum caro factum est”, recordé que mi amiga en sus últimos alientos con el cinturón puesto y la bolsa de aire explotada alcanzó a decirme, que no entendía por qué razón nunca me dijo que me quería más que un amigo, yo le respondí que desde hacía mucho tiempo estaba enamorado de ella y que tenía miedo de como iba a reaccionar, que justamente este viaje era para explicarle esa situación… un instante después alcanzó a decir con un susurro “qué bello y que injusto”… no alcancé a despedirme… Unos minutos después los vecinos del lugar se acercaron a rescatarnos, cuando al fin llegaron los bomberos ya todo era demasiado tarde para ella.

Bajo la lluvia se escuchaba “perpetuae capiamus gaudia vitae”, en mi interior pensé “C ́est la vie” la lluvia seguía confundiendo mis lágrimas y mi dolor, una vez tuve la fuerza para entrar a la misa, recordé las innumerables ocaciones que la vi sonreír, las veces que se acostó en mi hombro, las veces que la encontré viéndome en secreto… antes de entrar voltee para ver al limosnero bajo el dintel, para mi sorpresa ya no estaba ni él, ni el viejo perro afortunado…

 

 

Anuncios

Elecciones Francia


Sin título

En mi opinión existen muy pocas posibilidades de que Marine Le Pen gane el día de hoy, incluso las apuestas la pierde por mucho, hay que resaltar que las 7 encuestas que revisé hasta el día viernes también daban con similares datos al mio, margenes de errores menores al 2% una amplia victoria a Macron. Acá dejo mi pronóstico y con una recomendación de apostar un par de dólares por Macron, lo cual viene bien como hoy mismo decía Vargas Llosa en su columna de opinión, esta será una reinvidicación a la corriente universal y libertaria de de Voltaire, de Tocqueville, la de parte de la Revolución Francesa, la de los Derechos del Hombre, la de Raymond Aron y muchos más…

Sin título

La Sonrisa de Madonna del Notable Botticelli (una carta de un idilio perdido)


 Imagen

Miércoles 02 de mayo de 2012

San Antonio Aguas Calientes, Sacatepéquez

Querida sonrisa de Madonna del notable Botticelli

Es muy temprano, pero parece muy tarde, en el cielo no se puede ver el Cinturón de Orión se observan otras constelaciones en estas fechas, pronto podré verlas. Desde que conozco esta constelación una de las estrellas lleva tu nombre, también la llevan Majo, Casta, Jenny, Montejo, Jorge, siempre he creído que a mis amigos nunca he de olvidarlos y la mayoría de noches los puedo ver conmigo. Contemplar las estrellas es una cuestión fantástica y maravillosa, y me recuerda que ustedes mis amigos existen y que quizá también puedan recordarse de un tipo como yo. Sin embargo acá estoy tratando de pedir más de lo que merezco, a quién quizá no tenga ninguna obligación de hacerlo y quizá no quiera hacerlo. ¡Quizá no pida nada!

Aún recuerdo el primer día que te vi, si pudieras verme y vieras esta sonrisa, sabrías que te quiero. Debiste haberte visto aquel día, entrando al edificio aquel, junto a tu amiga más cercana en esa época. No puedo negar que el primer pensamiento que vino a mi mente era “lo precisa y maravillosa que te veías y dabas cada paso”. No tengo duda que tu también hubieras perdido el equilibrio, verte así, subir las escaleras en frente de la casita verde, connotaba y hacía que el universo pareciera injusto para los demás humanos, no creo justo que ese momento les fuera negado. No tengo idea de lo que escribo, quizá sea el sueño, quizá sea la promesa que hice hace unas semanas de no volverte a llamar y de tenerte hasta el fin de los días solo como amiga. Realmente no me molesta esa idea, quizá no te parezca que sea un buen tipo, porque quizá nunca te dije nada. Siempre tuve alguna esperanza, pero hoy que estoy a punto de ponerle fin a esta historia, porque has de saber que he soñado contigo, porque has de saber que guardo cada encuentro contigo lleno de alegría, has de saber que le pedí a Dios que pudieras ser feliz y que me ayudara a olvidarte.

Es raro, escribirte una carta, nunca lo había hecho para ti, hay quien piensa que es de las mejores cosas que hago, también hay quienes no lo aprecian. Para ser sincero, también recuerdo el primer día que te hablé, estabas hablando con un querido amigo en las gradas del segundo piso cerca de la decanatura, ese día al fin pude darte un beso en la mejía (bueno tu me lo diste). Con mucha efusión recuerdo el día que en realidad te conocí tu rostro denotó la expresión mas dura que he recibido de alguien, cuando dijeron que nosotros seríamos una pareja para el resto del curso. Sin embargo no me importó, nunca juzgo a las personas sin antes haberlas tratado y fuiste mi compañera de curso, en aquellos días del lejano año 2007.

Creerás que estoy loco, no lo sé. En este momento cuando estoy a punto de ponerle fin a las falsas esperanzas que un día yo alimenté, no importa mucho. No tengo intención de darte esta carta, al menos no por ahora, quizá algún día puedas leerla como yo y te puedas dar cuenta de lo mucho que te quiero y que te ame. Me parece que no he amado a nadie con tanta insistencia a lo largo de mi vida y con tanta discresión. Siempre estuviste para mi cuando te necesité, recuerdo muy bien aquella noche que contestaste, me parece que el primer día del mes de marzo de este año, cuando lloraba por otra persona, tú me escuchaste, me comprendiste y  oraste conmigo, luego quedé dormido… profundamente dormido, y salve aquel maligno día.

No comprendo a ciencia cierta los motivos que me llevan a este punto, como te dije, nunca te escribí, cosa que me parece muy raro. Hubiera querido cambiar eso, pero no se puede y me conformo con empezar a escribirte el día de hoy. Aunque como antes dije, a mi me parece muy tarde, aún si tu puedes considerar que es temprano para ello. Debes estar segura que le he pedido a Dios que puedas ser feliz y que olvides a todos los idiotas que has conocido y que algún día puedas tener muchos bebés y una gran familia y puedas recordarme como tu amigo.

¿Qué extraña fuerza envuelve mi corazón, que deja mis razonamientos hechos trizas y con ello mi voluntad?

Pues bueno mi querida Sonrisa de Madonna del notable Botticelli, te estoy confesando en esta carta que estoy enamorado de ti, no hablo de que me estoy enamorando, habló de que lo estoy y que te guardo un gran espacio en mi corazón, pero quizá esto no sea suficiente. Nunca a lo largo del tiempo ha sido suficiente, ahora mismo he de confesarte que escuchó una de las sinfonías más hermosas que se han escrito, seguramente no la conoces, pero espero que algún día la escuches, es la famosa quinta sinfonía de Chaikovsky, en alguna ocasión escribió sobre ella como ¿Ha comenzado el principio del fin?, en mi opinión, parece más un puente que enlaza lo lúdico con lo real, la tradición con la innovación, la ternura y la agresividad, y mucho más. Y ese es el trance del que ahora me percato en esta interminable agonía que he sufrido, nadie más que yo es culpable de ello y ahora decido parar.

Así de dramático y terrible es mi caso y en esta carta solo quería plasmar mil palabras, que juntas explicaran un poquito lo que siento y que cuando tu las leyeras, pudieras sentir un poquito lo que yo ahora siento. Sin embargo y dada la brevedad de este contexto y el fin de la misma:

¡Solo quiero que sepas hoy que ha pasado tanto tiempo, que te quise, te quiero y que presumiblemente te quiera! Y aunque no creo que no será fácil olvidarte, lo intentaré.

Siempre esperaré por ti.